DIARIO DE VIAJE A LISBOA. Días 1 y 2: La Baixa, Chiado y Barrio Alto
Este verano se presenta con mucha incertidumbre y lo más probable es que sea atípico en todas sus facetas. Nosotros todos los años lo pasamos en la tranquilidad del pueblo, donde hacemos el día a día en el campo con la familia remojados en la piscina y las noches con los amigos en el parque o las terrazas de los bares. No lo cambiaría por nada del mundo pero sí es verdad que intentamos combinar con alguna escapada a la playa y también un pequeño viaje donde visitemos algún lugar que no conocemos. Retoño nos acompaña en todos y cada uno porque pensamos que es importante ir inculcándole el gusto por aprender, conocer y abrir la mente a la diversidad de personas, costumbres, la cultura y la gastronomía. Y todo ello...¡qué mejor que en familia! Estos últimos años, precisamente por comodidad con la niña, hemos optado por quedarnos dentro de España pero el año pasado nos acercamos al vecino Portugal. De hecho, hago ahora esta entrada porque es un país maravilloso que nadie debería perderse, que está cerca y en el que, por ahora, el COVID19 no está haciendo los estragos que en otros destinos; podría ser vuestra opción para este año.
Ya habíamos visitado Oporto, Coimbra, Fátima y algunos pueblos del sur, así que esta vez nos plantamos en Lisboa. Soy una persona muy peculiar (algunos lo llaman coñazo) para viajar conmigo, lo reconozco. Empezando porque tardo días en hacer la maleta (hay que ir mona que luego las fotos son para siempre) y terminando porque preparo el viaje a conciencia y empapándome bien del lugar: mapas, callejeros, horarios, lugares, visitas... De todo ello resulta una guía que tengo que cumplir sí o sí para no perderme nada de lo importante y guardar momentos especiales en la retina para la eternidad.
Dividimos la ida en dos partes para hacerla menos pesada haciendo noche en Badajoz. Poco que reseñar porque llegamos al atardecer a hacer el checking y solo nos dio tiempo a dar un paseo por el Parque del Guadiana hacia el centro cruzando por el Puente de las Palmas y cenar algo.


Ya habíamos visitado Oporto, Coimbra, Fátima y algunos pueblos del sur, así que esta vez nos plantamos en Lisboa. Soy una persona muy peculiar (
Dividimos la ida en dos partes para hacerla menos pesada haciendo noche en Badajoz. Poco que reseñar porque llegamos al atardecer a hacer el checking y solo nos dio tiempo a dar un paseo por el Parque del Guadiana hacia el centro cruzando por el Puente de las Palmas y cenar algo.
| Parque del Guadiana. Al fondo, el Puente de las Palmas. |
Bien tempranito al día siguiente, desayuno relajado en la terraza (con avispas porculerillas merodeando) y seguimos en ruta. La llegada a Lisboa fue rápida y encontrar el hotel donde pasamos el resto de la semana fácil. Antes de adentrarnos en ello deciros que Lisboa se divide en 5 barrios muy diferentes y que hay que visitarlos todos: BAIXA, CHIADO Y BARRIO ALTO, ALFAMA, BELÉM Y PARQUE DE LAS NACIONES. A nosotros, con una semana de estancia, nos faltó el último porque también decidimos visitar algunos lugares de los alrededores de la ciudad.
El hotel que elegimos fue el Rossio Garden Hotel porque a las alturas que decidimos el viaje estaba casi todo completo. Pero después nos alegramos muchísimo ya que su céntrica situación nos permitió ir andando a todos sitios mientras que el coche estuvo seguro en un párking en la Plaza Restauradores (a un minuto a pie). Además, las callecitas aledañas estaban llenas de tiendas y bares en los que comer o cenar. Era de lógica comenzar nuestra ruta por el barrio donde se sitúa nuestro hotel: la BAIXA. Es el centro neurálgico de la ciudad. Reconstruido en un estilo neoclásico por el Marqués de Pombal en el s. XVIII tras el terremoto que asoló la ciudad, en él no podéis dejar de visitar la Plaza de los Restauradores, la Plaza de Rossio, la Avenida de la Libertad, la Plaza del Comercio y el famoso elevador de Santa Justa (que nos llevará a Chiado y el Barrio Alto).
Es un rollo eso de que no se puede hacer posesión de la habitación hasta las 14 horas pero aprovechamos para dar el primer paseo por los alrededores, descubriendo que el hotel estaba justo al lado de la famosísima Plaza de Rossio o Plaza de Pedro IV, presidida por la preciosa fachada del Teatro Nacional. De hecho, cada vez que íbamos a algún sitio pasábamos por ella. Para más información pinchad en el enlace de arriba.
| Plaza de Rossio o Pedro IV. Al fondo, el Teatro Nacional de Lisboa. |
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| Plaza de Rossio donde se aprecia la enorme columna y estatua dedicada a Pedro IV. |
Almorzamos justo enfrente del hotel en un restaurante muy castizo (los mejores son los que veáis con peor pinta) y no podía ser otra cosa que arroz caldoso con pescado 😍😍. Estaba "fritica" por comer eso. En cuanto os sentéis en cualquier local os pondrán paté (de sardina o atún), quesos variados, mantequilla (está buenísima) y aceitunas. Lo que comáis hay que pagarlo; no es una tapa jaja.
Ese día, por ser el primero lo probamos todo. Solo de recordarlo ya estoy salivando 💦. Nos fuimos al hotel a pasar las horas puntas de calor...no os hacéis una idea cómo apretaba a finales de agosto a las cuatro de la tarde.
Después de la siestecita y ducharnos nos dirigimos a dar un primer vistazo a Chiado y el Barrio Alto, pasando de nuevo por la Plaza do Rossio donde tomamos esta foto de la fachada de la Estación Ferroviaria de Rossio, emblemático edificio de estilo Manuelino.
| Estación Ferroviaria de Rossio |
Directos al Elevador de Santa Justa. Se trata de una especie de ascensor de 45m que nos recuerda a la torre Eiffel y se construyó a principios del s. XX para conectar la parte baja de la ciudad con la alta. No quiere decir que no podáis acceder a ella andando, pero este elevador se ha convertido en una de las principales atracciones de la ciudad (culpa de ello lo tiene el fantástico mirador que hay en su último nivel) y no queríamos dejar de verlo. Pues casi dos horas después de la dichosa espera...😑😑😑 (caben unas 15-20 personas en cada trayecto) pudimos vislumbrar desde su terraza las vistas del barrio de la Baixa.
| Elevador de Santa Justa |

| Mirador de Santa Justa |
Después de ver el atardecer allí, justo al salir del elevador ya en el barrio de Chiado, nos encontramos de sopetón con las ruinas de la Iglesia y Convento Do Carmo (también destruido en el fatídico terremoto), que hoy albergan un pequeño museo arqueológico. Es muy extraño descubrir un lugar así de tenebroso en mitad de una ciudad y más aún conociendo la historia que cuenta cómo cientos de feligreses murieron aplastados y en incendios posteriores durante la festividad de Todos los Santos. Nosotros no entramos porque ya estaba cerrado (maldita cola del elevador) pero si queréis visitarlo tenéis más información en el enlace. Siguiendo la calle llegas a otra preciosa plaza (la ciudad de las plazas y los miradores) llamada Largo do Carmo. En ella está el Museo de la Guardia Nacional Republicana además de un montón de restaurantes donde comer. Allí hicimos otra paradita a disfrutar del ambiente y comer un helado que nos salió por un ojo de la cara 😓.
Seguimos paseando hasta que anocheció por todas las calles del barrio Alto, el más bohemio de la ciudad y donde se concentra gran parte de la vida nocturna y de moda de la ciudad. Están adornadas con guirnaldas de colores y llenas de bares y locales de copas que no puedes dejar de mirar por su peculiaridad. Nos acercamos a otro mirador de visita obligatoria: el Mirador de San Pedro de Alcántara, esta vez para observar la ciudad ya iluminada y nos encontramos con que además, había instalado en sus jardines un mercadillo con objetos artesanales y comida para degustar. ¡¡Con lo que a mí me gusta un mercadillo y comer ya para qué contaros!! Nos pedimos unas sangrías de sabores fresquitas y nos sentamos a descansar en uno de sus bancos. Lugares así son para dejar el tiempo detenerse.
Por último, para cerrar la noche con un broche que no esperábamos, justo entre el Convento do Carmo y a escasos metros del Elevador de Santa Justa, nos encontramos con las terrazas do Carmo, donde cenamos unas tostas buenísimas y nos echamos un bailecillo. ¡Quién dijo que con niños no se puede ir de marcha! 😃






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