DIARIO DE VIAJE A LISBOA. Día 4: Barrio Alto, Almada, Cabo da Roca y Estoril.

Vistas de Lisboa desde la localidad de Almada
Amanece nuestro cuarto día en ruta y tercero desde que llegamos a Lisboa. Debo llevar ya un kilo más encima a razón de lo que estoy engullendo. Mi planificación dispone que esta mañana subiremos de nuevo al barrio Alto, esta vez para disfrutarlo de día y ver el último de nuestros miradores: el de Santa Catalina.  Desayunamos y, por tercer día consecutivo pido café con leche, zumo de naranja y una especie de sandwich calentito con jamón de york, queso y mantequilla derretida al que llaman "tosta mista". Cuando algo me gusta lo repito hasta la saciedad... ¡Qué ricoooo!

Nos dirigimos al otro elevador que hay en la ciudad: el Elevador de Bica. Nosotros "pa qué" vamos a ir andando habiendo tanto cacharrito chulo en el que subirse 😂😂. Y Retoño, encantada. ¡Como si fuera la feria!
Elevador de Bica
Tosta Mista
 En escasos minutos estamos en el Barrio Alto y nos damos un buen paseo ahora sí, pateando bien sus calles. La pena es que al llegar al mirador de Santa Catalina éste está en obras y no podemos acceder.

Calle típicamente adornada en el Barrio Alto
Elevador de Bica

Empezamos a bajar cuestas y cuestas y llegamos de nuevo a la Baixa para intentar cruzar el río Tajo en un ferry y ver la ciudad desde el pueblo pesquero de la otra orilla: Almada. Esta pequeña localidad tiene también el actractivo de albergar la estatua del Cristo Rey, inspirado en el famosísimo Cristo de Brasil, mandado construir en 1934 como agradecimiento de la ciudad por haberse mantenido lejos de los estragos de la II Guerra Mundial. Sin duda es otra de las imágenes más simbólicas de Lisboa. El paseo en ferry es muy barato ya que se utiliza como transporte diario para los trabajadores de ambas poblaciones y turistas que van al santuario pero realmente dentro del barco ves poco porque las ventanas están sucias de la sal y la humedad. Lo recomiendo como medio de desplazamiento al otro lado pero hay muchas agencias por la zona que ofrecen tours en otro tipo de embarcaciones para pasear por el río y disfrutar de las vistas.
Panorámica del Tajo, el Cristo Rey y el Puente 25 de abril
Una vez en Almada te das cuenta de que vas a comer muy bien y a mejor precio que en Lisboa. Las callecitas cercanas al muelle están llenitas de restaurantes de marisco. Así que a ello nos dispusimos después de pasear por ellas y repetimos con el arroz caldoso (ay madre mía lo que me gusta un arroz) y pulpo a la parrilla. Un fallo que tuvimos y que os aconsejo que evitéis: mejor comer dentro ya que las terrazas suelen ser merodeadas por moscas y avispas que acuden al olor del pescado.

Iglesia en Almada
Orilla del Tajo en Almada


Después de comer volvemos al hotel a descansar un rato y darnos una ducha. Cuando no teníamos niñ@s siempre hacíamos el día del tirón hasta la noche, pero ahora no podemos darnos esos tutes porque la peque necesita su ratito de dormir (ver los dibujos encima de nuestra cama) y nosotros al final nos quedamos roque. La tarde se presenta distinta a como habíamos pensado. En cuestión de un día ha cambiado el tiempo y de estar sudando a la gota gorda pasamos a pensar que igual tendremos que comprar alguna chaquetilla de última hora. Aún así mantenemos los planes de mi planificación y por primera vez desde que llegamos cogemos el coche para visitar algunos puntos fuera de Lisboa.

Me hace mucha ilusión subir hasta el Cabo da Roca. Soy la tonta de las fotos y desde allí debe haber una panorámica chulísima. Situado a unos 40 minutos de Lisboa, en pleno Parque Natural de Sintra-Cascais, es un entorno conocido por no solo sus acantilados a 140 m sobre el nivel del mar, sino también por ser el punto más occicental de la Europa continental. En las inmediaciones hay un faro rodeado de senderos para darte un paseo y disfrutar del bonito entorno. Algunos de estos senderos llegan hasta playas impresionantes como la de Adraga y Ursa. Prometimos volver cuando Retoño sea mayor para visitarlas. La anécdota de la tarde fue, además de mi miedo a esa carretera subiendo hacia arriba y más allá, el viento horroroso que había por la zona. Aunque esa fue la misma causa que provocó montones de risas . Nada más hay que ver las fotos para hacerse una idea... Así que si se os ocurre subir, poneros una gorra bien apretada y algo de abrigo 😂. 




Después de nuestra sesión de peluquería gratuita nos dirigimos a Estoril para dar un paseo por la zona y ver de primera mano por qué este pueblo fue elegido como residencia de monarcas y aristócratas europeos, pero el viento seguía haciendo de las suyas y lo que ocurre en los lugares de costa: la humedad se te cala en los huesos. ¡Qué frío! No obstante, nos acercamos a la playa de Tamariz y pasamos un ratito en los alrededores del Forte da Cruz.  Este edificio que data del s. XVII, fue concebido como una torre defensiva y es el símbolo de esta ciudad y la playa. Esa noche celebraban una boda 😍😍.


Otro de los atractivos de la pequeña localidad de Estoril es su casino, que sirvió de inspiración para la película de "Casino Royal", una de las de James Bond. Como comprenderéis allí sí que no entramos, jaja. Pero slo por curiosidad tiene que merecer la pena. Nosotros, papis con Retoño adherido, nos plantamos en "Fiartil" una Feria de Artesanía al aire libre que tiene lugar en la localidad en las semanas de verano, en la que pasamos una velada muy agradable entre música en directo y puestos de comida de diferentes estilos. 






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